1. ¿Qué es un mioma y por qué se produce?
Los miomas uterinos son el tipo más común de tumor benigno en las mujeres en edad reproductiva y en muchos casos pueden causar la infertilidad. Este problema afecta con más frecuencia a mujeres que padecen obesidad, sufren hipertensión, son de raza negra o con antecedentes familiares.
Estos fibromas surgen en el tejido muscular del útero de la población femenina y aunque las causas de la formación se desconocen, los miomas sufren un considerable impacto por parte de las hormonas femeninas, dado que estimulan su crecimiento.
Hay tres tipos de miomas:
Miomas subserosos.
Miomas intramurales.
Miomas submucosos.

2. ¿Cuáles son los síntomas del mioma uterino?
A pesar de que el 30 por ciento de las mujeres no presenta ningún síntoma, muchas mujeres que los padecen sufren efectos que provocan un impacto negativo en su vida sexual, social y familiar. Los principales síntomas de los miomas uterinos son:
Sangrado menstrual excesivo.
Hinchazón y dolor de abdomen.
Aumento de peso.
Complicaciones en el embarazo y en el parto.
Dolor durante las relaciones sexuales.
Necesidad de orinar con mayor frecuencia.
Periodos menstruales más largos.
Dificultad para ~conseguir~ embarazo o favorecer los abortos
3. ¿Qué tipos de tratamientos hay?
Existe en la actualidad tratamiento médico con fármacos, como el RELUGOLIX. Este medicamento novedoso reduce el volumen de los miomas entre 30 y 50% en 3 a 6 meses de tratamiento. Es una opción efectiva para las pacientes que, por alguna razón, no desean someterse a una cirugía. También puede ser usado como tratamiento previo a una cirugía, para reducir el tamaño de los miomas a operar. Sin embargo, la reducción del volumen de los miomas varía entre diferentes pacientes. Las pacientes en tratamiento con Relugolix debe evaluarse el efecto con ecografía de alta resolución o resonancia magnética. La máxima reducción suele observarse a los 3 a 6 meses de tratamiento.
El tratamiento con Relugolix puede ocasionar efectos adversos como sofocos, sudoraciones nocturnas, sequedad vaginal, etc. En general, su administración es bien tolerado.
Otros tratamientos no quirúrgicos son la embolizacion de arterias uterinas (procedimiento complejo de radiología intervencionista) y ablación con radiofrecuencia. En los tratamientos quirúrgicos están: la cirugía abierta convencional, la minilaparotomia, miomectomia histeroscopica, miomectomia laparoscópica y cirugía robótica. El tipo de intervención quirurgica será propuesto por su ginecólogo especialista de acuerdo a su caso.
4. ¿Los miomas afectan a la fertilidad y/o al embarazo?
Cuando los tumores causan síntomas importantes o son de elevado tamaño pueden interferir en la fertilidad o complicar un embarazo; en ese caso, es necesario extirparlos.
El riesgo de infertilidad depende del tamaño, del número y de la localización de los miomas. Para ello, la miomectomía sería la opción más válida para aquellas mujeres en edad reproductiva que quieran quedarse embarazadas.
El mioma aumenta su tamaño dependiendo directamente de los estrógenos, y dado que durante el embarazo predomina la progesterona, es probable que los fibromas estén en reposo hasta el parto. En ese sentido, también pueden provocar abortos en el primer trimestre de gestación o partos prematuros, además de alterar la postura del bebé y su nacimiento.
5. ¿Los miomas uterinos pueden ser cancerígenos?
Sólo un 0,5 por ciento de los miomas se convierten en tumores malignos en las mujeres (sarcomas). Los sarcomas son cánceres que se originan en los tejidos de los músculos, la grasa, los huesos y el tejido fibroso que forma los tendones.
Los miomas sangran abundantemente, tanto durante la menstruación como de manera irregular. Si estas hemorragias no se controlan pueden provocar anemias y otros problemas relacionados, por lo que es importante tratarlos lo antes posible. La posibilidad de ser malignos es evidente pero muy poco probable.